jueves, 23 de junio de 2011

UN PAÍS DE CONFLICTOS


Todos somos testigos tras los sucesos de Huancavelica y Puno, que en nuestro querido Perú se ha patentado una fórmula para conseguir llamar la atención y beneficios a la causa local: las protestas violentas.

Casos emblemáticos de personajes a nivel mundial nos han demostrado a lo largo de la historia contemporánea que se puede protestar y lograr los objetivos planteados como reclamos al gobierno, sin necesidad de cometer actos vandálicos, poner en estado de sitio una ciudad entera, linchar autoridades y encima buscar "asilarse" provisionalmente en un Canal de TV para que la policía no te detenga por tener una requisitoria. (Dicho sea de paso, una vergüenza que Panamericana Televisión se haya prestado para ese circo y tener su día y medio de rating).

Nosotros como ciudadanos que vivimos bajo un estado de derecho, no podemos ser cómplices de actos de esta naturaleza que, por más justas intenciones puedan tener, no es razón para generar desmanes, atacar a la policía y desconocer el orden mínimo que nos hace más civilizados. Mal los ha acostumbrado este gobierno (más aún tras el fracaso de Bagua) a darles lo que quieren tras ponerle el cuchillo en el cuello al sistema democrático. Lamentablemente, nadie hace caso a los avisos oportunos sobre los conflictos sociales latentes que hace la Defensoría del Pueblo. A ver si éste nuevo gobierno abre los oídos y cuando tiene que intervenir lo haga con mesura y no con una salida populista.

    

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